En el año 367 el padre de la Iglesia Atanasio, en su carta de Pascua de Resurrección, mencionó por primera vez un compendio de los libros reconocidos por la Iglesia, que es idéntico al canon (= medida, línea a seguir, o listado, catálogo), es decir, al compendio de escrituras "sagradas" vinculantes. Cuando Jerónimo, padre de la Iglesia, publicó la llamada Vulgata (palabra procedente del latín que significa extensamente difundida) en el año 383, ya existía una amplia recopilación de escrituras eclesiásticas vinculantes. La Vulgata es una traducción al latín de los textos originales bíblicos redactados en griego y hebreo. Hasta entonces había muchos textos traducidos al latín en uso, de los cuales todos se diferenciaban en mayor o menor grado. Ver nota ...