A las corporaciones transnacionales se les garantiza el derecho de lo que se llama “tratamientos nacionales”. Las personas no tienen ese derecho. Si un mexicano llega a Nueva York, no puede reclamar tratamiento nacional, pero si General Motors va a México, puede reclamar tratamiento nacional. De hecho las corporaciones pueden demandar a los estados, lo cual ustedes y yo no podemos hacer.
Así que se les garantizan derechos que las personas no tienen. Son inmortales, son extraordinariamente poderosas, son patológicas por exigencia legal, y esa es la forma contemporánea de totalitarismo. No son propiamente competitivas, están conectadas unas con otras. Así Siemens, IBM y Toshiba llevan adelante proyectos comunes. Ellas confían fuertemente en el poder del estado; el dinamismo de la economía moderna viene en gran parte del sector estatal, no del sector privado. Casi cada aspecto de lo que se llama “nueva economía” se desarrolla y diseña con costos públicos y con riesgos públicos. Ver nota . . .